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viernes, 19 de junio de 2009

Lección no. 3: CUIDADO CON LAS DIVISIONES





Me pasó otra vez con una begonia. Era una gloria! compré una y la dividí haciendo el cálculo de a quién le iba a regalar cada brote, igual que en la historia de la lechera y el cántaro. Tanto la dividí que terminé debilitándola, se pescó un un hongo y casi se me muere. Ahí la tengo, de nuevo, dejando que la salve la madre natura.


Así era Así quedó

Lección número tres: CUIDADO! A NO ENTUSIASMARSE CON LAS DIVISIONES.

viernes, 29 de mayo de 2009

Lección no. 2: DEJAR EN PAZ


Me pasa a veces que una planta me gusta tanto que termino lastimándola por exceso de celo.
Un día me compré una suculenta rarísma, por lo menos para mí, que nunca había visto nada así. Cometí una serie de errores:
1) la regué demasiado: se le pusieron las hojas flaquitas. Entonces,
2) la podé. La pobre se fue poniendo cada día peor hasta que quedó tan fea que le tuve que arrancar algunas hojas y
3) no puede parar de arrancarle las hojas feas, que eran casi todas.

Resultado: una suculenta completamenta mutilada.

Finalmente, en un momento de lucidez, decidí dejarla en paz, sacarla afuera y no hacerle nada, dejar que la cuide su madre naturaleza porque yo me estaba convirtiendo en una madrastra de cuento infantil. Ahí anda, recuperándose.


Lección n0. 2. SI UN CACTUS (O SUCULENTA) TIENE MAL ASPECTO LO MEJOR ES DEJARLO EN PAZ.


martes, 12 de mayo de 2009

Lección No. 1: REGAR DEMASIADO ES FATAL

Ahora la parte triste, pues no todo es éxito en este mundo verde. Tuve varias experiencias desalentadoras con las plantas que quiero compartir por si a alguno le sirven. En general mato por exceso de riego; todo por culpa de aquel recuerdo fantasioso de la adolescencia de haber sido obligada a regar plantas todos los días. REGAR DEMASIADO ES FATAL.

Transplantando el cactus glorioso (así lo llamó Guido, que es biólogo y sabe de ésto) se le cayó un hijito, redondito y lozano. Le puse casa en una maceta propia y venía contento pero la tierra parecía muy seca. Con dos riegos en una sola semana, vean cómo quedó el pobre! ¿Y la bella euforbia de los pinches rojos? Lo mismo (esa semana estuve fatal). Puse las dos en un rincón fuera de mi vista y espero que algún día se recuperen.


Así quedadon las dos pobres víctimas de mis
cuidados obsesivos:














Lección No. 1: a la mayoría de las plantas, en la mayor parte del año, no hay que regarlas todos los días. Lo mejor es asesorarse.