viernes, 29 de mayo de 2009

Lección no. 2: DEJAR EN PAZ


Me pasa a veces que una planta me gusta tanto que termino lastimándola por exceso de celo.
Un día me compré una suculenta rarísma, por lo menos para mí, que nunca había visto nada así. Cometí una serie de errores:
1) la regué demasiado: se le pusieron las hojas flaquitas. Entonces,
2) la podé. La pobre se fue poniendo cada día peor hasta que quedó tan fea que le tuve que arrancar algunas hojas y
3) no puede parar de arrancarle las hojas feas, que eran casi todas.

Resultado: una suculenta completamenta mutilada.

Finalmente, en un momento de lucidez, decidí dejarla en paz, sacarla afuera y no hacerle nada, dejar que la cuide su madre naturaleza porque yo me estaba convirtiendo en una madrastra de cuento infantil. Ahí anda, recuperándose.


Lección n0. 2. SI UN CACTUS (O SUCULENTA) TIENE MAL ASPECTO LO MEJOR ES DEJARLO EN PAZ.


lunes, 25 de mayo de 2009

lunes, 18 de mayo de 2009

martes, 12 de mayo de 2009

Lección No. 1: REGAR DEMASIADO ES FATAL

Ahora la parte triste, pues no todo es éxito en este mundo verde. Tuve varias experiencias desalentadoras con las plantas que quiero compartir por si a alguno le sirven. En general mato por exceso de riego; todo por culpa de aquel recuerdo fantasioso de la adolescencia de haber sido obligada a regar plantas todos los días. REGAR DEMASIADO ES FATAL.

Transplantando el cactus glorioso (así lo llamó Guido, que es biólogo y sabe de ésto) se le cayó un hijito, redondito y lozano. Le puse casa en una maceta propia y venía contento pero la tierra parecía muy seca. Con dos riegos en una sola semana, vean cómo quedó el pobre! ¿Y la bella euforbia de los pinches rojos? Lo mismo (esa semana estuve fatal). Puse las dos en un rincón fuera de mi vista y espero que algún día se recuperen.


Así quedadon las dos pobres víctimas de mis
cuidados obsesivos:














Lección No. 1: a la mayoría de las plantas, en la mayor parte del año, no hay que regarlas todos los días. Lo mejor es asesorarse.


viernes, 8 de mayo de 2009

+ macetas con patas


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viernes, 1 de mayo de 2009

suculentofilia 6





Esta vez fotos de la prole porteña.



jueves, 23 de abril de 2009

La Grevillea de la calle Superba

El Marina del Rey Garden Center era el vivero más completo, ordenado, variado y bonito que recordaba haber visto hasta ese momento. Allí conocí a mi amigo Horacio y empecé a tomar conciencia de cuánto me gustan las plantas. Asesorada por él, planté un robusto arbolito que traje caminando de la casa de mi vecina en un carrito y que vi crecer durante cinco años. Cuando me tocó mudarme ya se había transformado en árbol más alto de toda la cuadra de Superba al 1100, una cuadra con hermosos arboles. Dos años después, cuando volví a visitarlo era más alto todavía




No tuve el privilegio de verlo florecer pero vean lo que se muestra en internet de su floración.

martes, 7 de abril de 2009

jueves, 2 de abril de 2009

California


Brasil produce, sin que uno se de cuenta, una dependencia visual del verde. ¡Cómo no extrañarlo! En los primeros tiempos en California, la falta de ese verde con el que estaba acostumbrada a convivir era dolorosa. El desierto tiene una variedad enorme de colores pero los verdes, en particular, son siempre adjetivados y raramente intensos: verde amarillento, verde azulado, verde grisáseo, y por ahí.

Ayuda ser un bicho de costumbre. El sol termina decolorando hasta el recuerdo del verde tropical y con el tiempo uno aprende a apreciar los matices de colores del desierto.

Al año de vivir en Los Angeles, me mudé a una casa bien típica del sur de California, con un jardín bastante feíto y aburrido, pastito adelante, plantitas contra la casa. Para hacerlo territorio amigo se me ocurrió plantar una glicina y una parra, las dos grandes sombras protectoras de mi casa de infancia.



Así llegué al vivero de mi barrio que resultó ser el Marina Del Rey Garden Center y que tenía la más increíble colección de suculentas que había visto hasta entonces. Y así fue que reinicié mi relación con ellas.

Planté la parra en el jardín y así fue el rincón de la parra algunos años después. La glicina no prendió.

jueves, 26 de marzo de 2009

viernes, 20 de marzo de 2009

domingo, 15 de marzo de 2009

Verde Rio




Extraño el verde de Rio.

Rio es en mi memoria una masa verde continua, plena de matices pero casi sin indvidualidades. Una begonia se destaca, tal vez por el hecho de haber estado solita en una maceta. Las demás entidades vegetales que lograron un lugar en mi recuerdo lo hicieron más por lo anecdótico que por lo visual: el gigantesco árbol de mangos del vecino que nos hacía llenar de agua la boca, la jabuticabeira que Roberto había traído de Minas, los flamboyants que alojaban el coro cigarras que nos arrullaban durante las siestas en verano, el perejil que me hizo entender eso de "apretado como perejil en maceta" y otras cosas por el estilo.

Sin tener que ocuparse, todo brotaba: los yuyos de la vereda, la semillita de naranja que escupí en la pileta del baño antes de irme un fin de semana largo y que era toda una plantita asomando por la rejilla cuando volví, el moho cuando se largaba a llover durante días seguidos sin parar.


viernes, 13 de marzo de 2009

lunes, 9 de marzo de 2009

jueves, 5 de marzo de 2009