viernes, 20 de febrero de 2009

suculentofilia 2



Fotos gentilmente cedidas por la autora de A Succulent Obsession.

lunes, 16 de febrero de 2009

sábado, 14 de febrero de 2009

Hoja de batata



Homenaje vegetal al  día de San Valentín










viernes, 13 de febrero de 2009

La batata

Cuando pasé la adolescencia empecé a poner en duda ese concepto (formulado en casa paterna) en el que las plantas estaban en la vereda de enfrente de la libertad. Ya venía pensando que si eran plantas de agua, podía ser, si eran comestibles, también, en fin... me venía ablandando. 

Y un día, después de haber jurado durante algunos años que nunca tendría una planta bajo mis cuidados, adopté una. Una batata. Y la pequeña historia fue así: encontré una batata brotada en la cocina  y cuando vi tan hermosos brotes, no la pude tirar  y la puse en agua para que echase raíces. 

Qué lindo brota una batata!

            


suculentofilia







Si quieren ver lo que es posible en este mundillo de suculentas, miren el enlace en este blog A Succulent Obsession. De ahí saqué el título de esta entrada. 

Suculentófilos somos, nomás.


martes, 10 de febrero de 2009

Entre hileras de plantines


Así como algunos padres llevan a sus hijos cuando salen de compras, cuando éramos chicos, mi papá nos llevaba a pasear a viveros. El paseo era que él elegía plantas mientas nosotros teníamos que esperar aburridísimos entre las hileras de plantines. Eran largos momentos, interminables para nosotros, a los nos resignábamos como podíamos. En cuanto teníamos oportunidad, inventábamos algún juego, algo como la escondida, algo que siempre implicaba correr,  hasta que venía el ¨chicos quédense quietos¨. Las plantas, ni las mirábamos. Eso creía.

Esos paseos, que nunca pensé que fuesen recordables, quedaron grabados en mi memoria de manera casi fotográfia. Es bastante linda esa imagen en escala infantil, de estar parada en medio del verde, entre las hileras de plantines y pastos.

Ahora voy yo a pasear a los viveros. A veces sólo a curiosear. Y le pido a mi hijo que me acompañe.


domingo, 8 de febrero de 2009

jueves, 5 de febrero de 2009

Cuando era chica



Cuando era chica pensaba que las plantas eran, en general, una molestia. En casa, las plantas eran tan miembros de la familia como lo puede ser una mascota y con un status muy cercano al de los chicos. Requerían cuidados, riego y, sobre todo, espacio.

Según su grado de compatibildad con nosotros y el grado de interés de los adultos hacia ellas, las plantas de la casa se podrían haber clasificado en dos grandes grupos: las permanentes, que abarcaban las grandes y las suculentas, y las itinerantes.

Las grandes eran plantas muy robustas que estaban enterradas desde más allá de donde alcanza mi memoria. Se atendían solas, como los árboles de la calle, y a los adultos no parecían preocuparlos demasiado. A la entrada de la casa, en lo que hubiera sido el jardín, vivían una yuca gigante que mis padres habían traído chiquita en la mochila de un viaje al norte, un hibisco y una hiedra que cubría todo el frente de la casa y juntaba mugre, hormigas, caracoles, arañas, bichos bolita y muchas otras cosas interesantes. Recuerdo vagamente también un jazmín de florcitas celestes. Ocupaban casi todo es espacio disponible en la parte de adelante. Eran fuertes y toleraban pelotazos, atropellos, trepadas y actividades infantiles en general.

A la altura del patio que daba a mi pieza había una glicina memorable y enormes filodrendos plantados en los canteros alrededor del patio. Los filodendros eran uno de los grandes orgullos de mi papá y el terror de mi hermana en las noches de tormenta, cuando el viento y la lluvia les daban vida.



Otro pasillo con una palta que había plantado mamá de una semilla y que para ese entonces no era más que un arbolito raquítico.

Y en el patio de atrás - típica casa de barrio porteño- la añosa parra. Con sus uvas, acidísimas le preparábamos a mamá un jugo que llamábamos vino patero exactamente como nos habían contanto: lavándonos bien los pies y pisando las uvas en una palangana. La luz filtrada por las hojas de la parra, amarilla, amable, y cálida, me trae siempre esa sensación de placidez total de las siestas de verano que nosotros no dormíamos.


Mi problema era con las itinerantes, las que estaban en una cantidad de latitas desparramadas por todo el patio, pasillos incluídos. Ésas no vivían en la casa, paraban solamente por algunos días formando una especie de vivero/incubadora de gajos, plantines, plantitas y plantotas, destinadas a otros pagos.

Toda la atención de mi papá paisajista estaba puesta en este grupo de plantas. Las traía, las llevaba, nos mandaba regarlas, las instalaba en nuestro territorio de juego y las protegía. Por más que nosotros intentásemos evitarlo, siempre terminábamos volteando alguna porque jugar a la escondida, la mancha, la pelota, patinar o cualquier otra de nuestras actividades en esa pista de obstáculos sin llevárselas por delante era imposible. Si papá estaba cerca, eso equivalía al fin de tal actividad.

De modo que, en esa época de mi vida, las plantas eran más un problema, un trabajo y un límite que un placer y si alguien me hubiese dicho que me iban a gustar como me gustan ahora, me hubiese muerto de risa.




miércoles, 4 de febrero de 2009

martes, 27 de enero de 2009

Jardines contenidos

La otra parte de la historia de las macetas son lo que, por falta de mejor nombre, llamo jardincitos (esta solución taxonómica no me satisface para nada así que si a alguien se le ocurre algo mejor, por favor, sugiéramelo en los comentarios. Se agradece)

Los "jardincitos" (por ahora) son composiciones de dos o mas tipos de plantas (piénsese texturas y  fomas y colores), en general suculentas, que conviven en el marco de la maceta. A veces les pongo piedritas, a veces cubro la base con palitos,  de yerba mate por ejemplo o de hebritas de té usadas . Todo lo más simple posible para que el papel principal sea de la planta. Menos es más.


               

jueves, 22 de enero de 2009

+ macetas

        


               




Otra serie. 

lunes, 19 de enero de 2009

en el patio de atrás

        


                         

Los patios y pasillos externos de la casa donde crecí estaban tomados por las plantas. Mis padres las dejaban vivir en estado salvaje, al límite de la funcionalidad.

En el patio de atrás había una pequeña colección de cactus y suculentas, a las que nadie parecía prestarle demasiada atención. Las macetas tenían escala infantil y carecían de valor paisajístico,  por lo que jugar con ellas no provocaba los frecuentes:  "el helechoo!!!!!!, cuidado con las plantas!!!!!"

Con mi hermana, las vecinas amigas y las primas, nos entreteníamos durante horas jugando
 al negocio, vendiéndolas y comprándolas, mirándoles los brotes y los colores. Había una que recuerdo especialmente porque su flor tenía olor a podrido y atraía moscas y miradas infantiles de curiosidad, asco y fascinación. La flor era de un color raro, casi negra, más o menos así.




No me acuerdo de haberlas regado. Se cuidaban solas, parecían de juguete. Hace poco alguien de la familia me contó que habían sido de mi bisabuela. Seguramente cuando ella murió quedaron ahí, y al casi no requerir cuidados, sobrevivieron  del agua de la lluvia, bajo la protección de la parra en verano.

 Si sacamos de esta foto el cactus grande ésto se parece bastante a lo que guardo en la imaginación de ese rincón del patio. 

viernes, 16 de enero de 2009

nuevas macetas








  ¿Qué les plantaré?

Flores de suculentas

                  


Señores, las suculentas, además, florecen. 

La mayoría de las mías floreció entre el principio de la primavera y ahora, pero con ellas siempre hay lugar para el asombro. 


Ésta me sorprendió hace unos días con unas flores tan pero tan diminutas que no entendí qué eran y tuve que ir a ponerme los anteojos. Los capullos son más chiquitos que una cabeza de alfiler.

Hay otras que conozco y espero.  Todos los años, durante unas dos a tres semanas, esta planta me da una experiencia que llamo el ¨rojo total¨. Es un rojo absoluto. Me da una cierta ansided cuando veo los conocidos capullitos cerrados . Está empezando a florecer ahora. En algunos días estará en pleno. Ya les mostraré...

                   

La planta, pobrecita, tuvo percances que la dejaron en bastante mal estado, pero aún así...